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jueves, 1 de diciembre de 2011

Las Redes Sociales y la máquina del cafe.

Que las Redes Sociales forman parte de nuestra realidad social y empresarial es algo que ya (casi) nadie se cuestiona. Sin embargo, la rentabilidad que las Redes Sociales aportan a las empresas ya es harina de otro costal.

Mucho se ha debatido (y sigue debatiéndose) sobre este tema. ¿Es rentable para una empresa estar en las redes sociales? Las que están presentes ¿realmente ganan dinero?,  y ¿cómo se puede medir esta rentabilidad?... En definitiva, ¿cuánto se puede ganar gracias a las Redes Sociales?

Bien, lo primero que debemos tener en cuenta, es que la rentabilidad que se pueda conseguir gracias a la Redes Sociales (y al Social Media en general) no será, ni mucho menos, a corto plazo. Estar presente en las redes sociales exige constancia, disciplina y mucha, mucha paciencia…

Primero, porque se debe alcanzar una masa crítica de fans, followers, seguidores, o como queramos llamar a los usuarios, admiradores o simpatizantes de nuestra empresa, marca o producto. De este modo, las acciones que emprendamos en las redes podrán llegar a tener un impacto significativo. Sin audiencia, no hay función que valga.

Otro aspecto a destacar es la calidad de esta audiencia. Es de vital importancia que los usuarios que hayan sido atraídos por la empresa o marca en cuestión, sean realmente receptivos y activos con ella. Y de eso va a depender la calidad de las acciones o interacciones que generemos con ellos. Llega un punto en que la cantidad no es tan importante como la calidad. Por muchos followers que tengamos, si no obtenemos ninguna respuesta o reacción por parte de ellos, significará que no se están haciendo las acciones adecuadas. La generación de respuestas, comentarios, interacciones, etc. debe ser una constante; porque de eso va todo esto de las Redes Sociales, de interactuar.

Cuanta más interacción, más conversación; cuanta más conversación, más relación… y cuanta más relación, mayor fidelización. Y ahí es donde reside el verdadero secreto de la rentabilidad de las Redes Sociales, en la fidelidad. Y no sólo me estoy refiriendo a la fidelidad de las empresas/marcas para con sus consumidores o clientes, sino también a la fidelidad interna de los trabajadores de una misma empresa. Las redes sociales son el medio que facilitan la verdadera interrelación entre las las personas, estén donde estén.

En referencia a esto, hace unos días leía una estupenda entrevista en “La Contra” de La Vanguardia a Charlene Li, considerada para muchos como una de las grandes gurús de las redes sociales. En la entrevista, se le preguntaba a Charlene sobre si las Redes Sociales generen o no dinero, a lo que ella respondía:

"¿Gana dinero una máquina de café en una empresa? Lo hemos demostrado. El café aumenta la atención y la concentración en el trabajo, pero además crea relaciones en torno a la máquina. Esas relaciones –no todo se mide por el sueldo– acaban por identificar más a un empleado con su trabajo y lo retendrán. Lo que mantiene fiel a alguien a su empresa son las relaciones que tiene en ella".

Creo que la respuesta es sencillamente fantástica. Más claro el agua.

Las Redes Sociales, al igual que la máquina de café de una empresa, generan relaciones, tanto a nivel interno (entre los empleados) como externo (con los consumidores). El fomentar las relaciones entre si y hacia la empresa, hace que las personas se sientan a gusto, motivadas, identificadas y comprometidas; hace que éstas sienten que forman parte de un equipo, que son escuchadas, que sus ideas son tomadas en cuenta, que se sientan importantes. Y con todo ello, la empresa ya los habrá ganado y con ellos, ella habrá ganado, para siempre (o al menos, durante mucho tiempo, si sabe seguir escuchándolos e interactuando con ellos). ¿Acaso existe una mejor forma de fidelización? Y la fidelización ¿no es una de las mejores variables para medir la rentbailidad? Tampoco me quiero extender en la medición de la fidelización, pero ya es harto conocida la famosa frase que reza: "fidelizar a un cliente es 5 veces más rentable que captar a uno nuevo". Con esto ya se dice todo, o mucho.


Pero además, las Redes Sociales, son capaces de ofrecer otros muchos beneficios, tal y como comentaba en un anterior post anterior mío: “10 razones que explican porqué lo 2.0 llegó para quedarse”: su gran poder de alcance y a la vez, de segmentación de la audiencia, el fomento de la participación, de la credibilidad, de la creatividad, alto nivel de medición, gran nivel de ahorro,… Todo un mundo de ventajas, si, pero sin duda me quedo con una: la de la interacción con las personas. Si ésta existe y es buena, no hay duda, la redes sociales son rentables; mucho más de lo que podamos imaginar.

Llegados a este punto, ¿todavía hay alguien que dude de la Rentabilidad de estar en las Redes Sociales? ¿Qué os parece si nos tomamos un café mientras lo discutimos? :) 

miércoles, 3 de agosto de 2011

Vacaciones 2.0

Principios de Agosto, vacaciones en la playa, tres estupendas semanas por delante perfectamente planificadas para no hacer absolutamente nada. Sólo disfrutar del mar, del sol, de largas siestas, de la buena comida y del merecido descanso en compañía de mi familia y los amigos. ¡Cuánto tiempo esperando a que llegara este momento!

Me juré y perjuré una y otra vez que me dejaría el portátil en casa, porque sí, porque estaba cansada de pasarme horas y horas, día tras día, delante de él... porque quería perderlo de vista por una temporada y sobretodo, porque quería “desconectar” en el más estricto sentido de la palabra. Ni e-mails, ni Facebook, ni Twitter, ni Blog,…¡nada! quería desaparecer digitalmente por tres semanas. Hasta se me pasó por la cabeza dejarme también el móvil/smartphone… pero entonces me di cuenta de que sin él no podría hacer llamadas (sobretodo por si hubiera alguna emergencia, claro está) y eso, tal vez, ya era demasiado “desaparecer”.

Una vez hechas las maletas, me puse el móvil en el bolso (junto con el cargador, ¡importante! si no, estamos en las mismas) y antes de abrir la puerta, bártulos en mano, para salir pitando y no volver en casi un mes, doy un último vistazo alrededor. Y ahí estaba, encima de la mesa, cerrado, silencioso, solo, abandonado… No me lo pensé dos veces, metí el portátil en su bolsa (con la batería, ¡importante también!) y negando con la cabeza me lo colgué al hombro y entonces si, como pude (faltándome manos y pies) saqué todos los bultos de casa y cerré la puerta. Con llave, eso sí.

Y desde entonces. Aquí estoy, en la casa de la playa, con unas magníficas vistas al mar, con la agradable brisa acariciándome la cara y… con mis manos pegadas al teclado. Si, señores, si… ¡otra vez! Pero esto no es lo peor, sino el hecho de que es casi la una y media de la madrugada y, con un sueño que no puedo con él, aquí sigo, aporreando el teclado sin parar. Llamadme tozuda,  desobediente conmigo misma, débil, “masoca” o como queráis… no os va a faltar razón.

No tengo remedio, es algo superior a mi. Recientemente leí un artículo que hablaba sobre no se qué estudio que había llevado a cado una prestigiosa universidad de no sé donde… Total, que venía a decir que solamente un 5% de los usuarios son capaces de desconectar por vacaciones. El 95% restante seguimos “enganchados” a la red, a lo digital, o a todo lo que englobamos dentro del saco 2.0 o de la “nube”, como se dice ahora. Viéndome a mi, no me sorprende en absoluto.

Pues si, lo reconozco, yo soy una de esas personas enganchadas, una adicta a la red. En dos días de vacaciones que llevo no he parado de leer posts, blogs, mails, de twittear, de facebookear… y ¡mira! hasta estoy escribiendo un nuevo post para mi blog (que buena falta le hacía, por cierto, que ahora ya lo tenía un poco abandonado, pobrecito mío). Y no soy la única, puesto que Twitter sigue sacando humo, Facebook igual, no paro de interactuar con otros que están como yo (o quizás, peor), las entradas y los mails me llegan a decenas cada día… Ya lo dije en un tweet, intentando resumir el contenido de una noticia: En Agosto, todo se para, el mundo se va de vacaciones.... todo descansa, menos Internet”.

Si hace unos meses, afirmaba que Internet y las nuevas tecnologías están reñidas con el descanso, ahora lo ratificaría diciendo que también están reñidas con las vacaciones… ¿O no? 
La vedad es que Internet no esta reñida con nada, no nos engañemos, simplemente está ahí, por si queremos entrar en ella o no. Los que no paramos de reñimos con nosotros, somos nosotros mismos, incapaces de controlar nuestros impulsos y adicciones. Siempre pasa igual.

Definitivamente, debería haber dejado el ordenador en casa para no caer en la tentación, pero entonces no estarías leyendo este post, ni asintiendo con la cabeza, ni sonriendo, seguramente. Sólo por eso ya ha valido la pena romper mi juramento y seguir haciendo lo que más me gusta: seguir en contacto e interactuando con gente como tu.

¡Ah! y por supuesto, voy a encontrar tiempo de sobras para disfrutar del mar, del sol, de las largas siestas y del merecido descanso.



¿Qué vas a hacer tu? 


¡Que tengas un feliz verano, ya sea 2.0 o no!